sábado, 09 de agosto de 2008

♥ 1era Weada Cotidiana

-Prólogo-

Esto es algo que hace tiempo pensaba escribir, sin embargo... Por circunstancias de la vida cotidiana nunca pude iniciar este diario que ýa quería iniciar.

¿Qué significa el Blog Weas Cotidianas?
Pues, en este Blog encontrarán un diario que un joven peruano que relatará su vida día a día aunque suceden cosas emocionantes o patéticas, todo relato, pensamiento, idea, momento y burla es real. Tal vez algunos capítulos lo encuentren repetidos y hasta quizá aburridos, pero se perderán del momento en que se ponga emocionante el blog... Porque esa es una de mis metas, entretenerlos. Si aún no se dan cuenta, yo soy el protagonista, of course.
Elegí el nombre Weas Cotidianas... Es por lo que comente arriba, cosas que me pasan día a día... pero son weadas, perdón la expresión futuros lectores de mi maravilloso blog pero en ocasiones escribo así.

¿Por qué no lo inicie antes?
Porque tenía otros vicios, ya sea descargar una buena serie, un anime que me habían ofrecido, hablar con la gente del MSN, universidad, proyectos, foros y más. Pero, justo ahora he decidido empezar a redactar mi diario... Sí, lo sé... Es extraño que una persona hable de su vida cotidiana... Pero... Tal vez encuentren esto divertido como para pasar un buen momento. Prometo que haré lo posible para que cada capitulo, los que he llamaré "Wea Cotidiana" y su número correspondiente, sea interesante además de su agrado. Sin más relleno empezaré contándoles el primer capitulo... (Sí, no quiero que piensen que habrá relleno como en Naruto -Risas-.)

-1era Wea Cotidiana: Buena Suerte. Mala Suerte. Buena Suerte.-

El celular que se encontraba frente a la pantalla del computador empezó a sonar escandalosamente, avisándonos a los de la habitación que ya había empezado el día. Mi madre me pateó el trasero dos veces hasta que por fin sentí el molesto sonido que ocasionaba el teléfono móvil. Le dije bruja como de costumbre y sobe con delicadeza mi parte posterior, mientras cancelaba la función del pequeño aparato. Asome la mirada por la ventana, era de madrugada aún, aunque el reloj marcara ya cerca de las 7 horas. No me sorprendía que eso sucediera en ese país, pues tal vez era por el horario de diferencia, pues de donde venía aparecía más luz a esa hora.

Esa mañana no era como cualquier otra, ese día sería la tercera vez que me presentaría en una entrevista de trabajo… En el mismo lugar. El problema se reducía a que no podían ser parte de esa empresa hasta que no tuviera el documento de identidad del país, y por coincidencia me lo entregaban hoy día. Eso es mentira, porque estaba todo planeado, el señor que me entrevistó las primeras veces ya me había citado para ese día, era cuestión de llegar y terminar con el asunto.

Salté de la cama, fui a lavarme la cara para quedar bello como siempre. Era extraño, cuando me vi en el espejo mi piel estaba más clara de costumbre y me veía muy bien. Salpiqué las paredes con el agua que usaba para acicalar mi cabello. Cómo algunos no saben, uso mi cabello hacia delante, y debido a que es tan largo llega a taparme el ojo dependiendo de la ocasión. Pero, esa presentación era tan importante que debía peinarme todo para atrás.

Cuando regresé del baño mi madre se encontraba en la cama sosteniendo sus cartas del tarot. Esas cartas que siempre llevaba en su bolso para adivinar la fortuna de sus amistades, yo fui una de sus “victimas” y sucedería otra vez. Ella deseaba ver como me iría en la entrega de documentos, pero más aún en la entrevista, ya que me veía tan aburrido de ir como idiota para que me regresaran sin nada. Entonces, desglosó la baraja sobre la colorida sabana mostrando así todas las cartas boca abajo, las que elegiría al azar. Acto seguido, elegí tres cartas que me tincaron al pasar mis yemas sobre ellas. Una carta más salió del montón, era la que elegía la “bruja” para dar parte de su fortuna.

Las cartas fueron reveladas, dos eran de buena suerte y una era de duda. Así que tenía el 2/3 de la victoria asegurada, según la lectura de cartas. Mi má, como yo la llamaba también, insistió de volver a lanzar la suerte. Lo hicimos otra vez… ¡Éxito!... ¡Éxito!... Es lo que mostraban las nuevas tres cartas. Una sonrisa se resbalo por el rostro de mi madre, por mi parte fue un solo suspiro. Mi teléfono volvió a sonar, era hora de partir. Cogí mis documentos y la mochila azul (Sí, como la canción de Pedro Infante).

En 15 minutos ya me encontraba en las calles de Santiago. Las recorrí como de costumbre, observando las viejas veredas que todos los días pisaba, mirando los buses que siempre pasaban en la misma avenida y las muchachas que salían con su traje escolar. En mis oídos escuchaba mi banda favorita, la de rostros pálidos y un buen instrumento vociferando bellas canciones con las que me sentía identificado y me gustaban. Llegue al metro, baje las escaleras evitando un peldaño como siempre, mientras mi cabello apuntaba hacia el cielo.

El viaje en metro fue un poco incomodo, varias personas me miraban extraño, tal vez por mi forma peculiar de verme con el cabello hacia atrás, que podría ser. La hora era punta, así que la gente se empujaba entre sí, no había mucho espacio, empeoró en la siguiente estación que recogía más pasajeros en ese horario (Después de ese día aprendería que la palabra Horario sería algo pesado.), algunas mujeres me observaban me sentía incomodo en esas ocasiones… ¿Acaso era tan malo mi vista desde otro punto de vista? ¿O tal vez sería que me veía bien? Ni idea, ni importancia. Llegue a la siguiente estación, era una combinación con la otra línea, corrí de nuevo por los pasillos del lugar, De forma apurada porque debería ser puntual. Cuando llegue al siguiente paradero me encontré con la puerta frente a mi rostro que terminaba por cerrar. Maldije y esperé. El siguiente tren no tardó en venir… Una sonrisa divertida se asomó en mi rostro, las luces que emitían las ventanas eran provenientes de paneles de aquel comercial que tanta gracia me daba. Me subí en el vagón del medio.

Me divertí en el transcurso del viaje observando los paneles que anunciaban clásicas bromas con una pizca de sarcasmo. Las estaciones parecían ser cortas por el entretenimiento que los anuncios me daban. Entonces, cuando ya había terminado de leer todos los anuncios a mi alrededor le dí la espalda a todos recostándome en la puerta de al frente, la que nunca se abría en el viaje… La que siempre me hacía imaginar que alguna vez se abriría y alguien caería a la vías terminando en más de dos partes, o tal vez atropellado por el otro tren que pasaba por en frente. Continué mi viaje musitando las letras de las canciones que tanto me gustaban.

Así pasó el tiempo. Llegue a la última estación, donde escaleras arriba tomaría el bus que me llevaría al primer destino. En ese transcurso de viaje no pasó nada divertido, ni nada que de merito de contar… A menos, que alguien se quiera enterar que las puertas del bus, las cuales se abrían hacia dentro, me golpearon dos veces por mi descuido. Cosa que no es tan divertido.

Baje del bus en mi primer paradero. Cruce la calle con un poco de cautela, aunque en mitad del camino me quede en la angosta vereda entre las dos carreteas mientras yo iba con las manos en los bolsillos y sintiendo la brisa del viento sobre mis bellos cabellos. Recorrí el parque en menos de cinco minutos y llegue a las oficinas de documentación. Hice la cola y al cabo de media hora ya me encontraba cerca a la entrega de documentación. No creo que querían saber que al principio tuve problemas por no traer el comprobante original y en su lugar una simple copia… Sin embargo, al final mi “espíritu” guerrero me llevo a conseguir ese importante documento. (¿Se fijaron que repetí documentación dos veces y una vez documento?)

En seguida observé mi reloj del celular y corrí con gran apuro, tanto que el celular se resbaló por el bolsillo izquierdo de mi tercera casaca. Lo recogí sin detenerme y seguí con la veloz carrera hasta el cercano paradero. Este viaje también fue aburrido, nada emocionante sucedió. ¿Qué digo? Sí al recoger mi cuaderno de la mochila azul, empecé a dibujar lo que sería parte de la historia o prólogo de mi futuro foro que estaba por empezar. Era un simple boceto donde en los bordes dibujaba los cuatro puntos cardinales mientras que los espacios hacia efecto de arrugado cómo un papiro.

Al parecer me entretuve hasta el punto que cuando el bus empezaba a marchar desde su último paradero me percate que ese era la esquina donde debería bajar. Presione el botón naranja para solicitar la bajada, el conductor me vio un poco molesto además de llamarme la atención por mi desatención (Ja! Ja!). Al menos me dejo bajar con la advertencia que estuviera más alerta la próxima vez. Sentí un poco de vergüenza pues la gente me veía mientras yo aún sostenía aquel botón y esperando que la puerta se abriera cuando el sujeto me “retaba”.

Estaba de suerte, no tenía que correr, estaba a tiempo de llegar a esa presentación. Saque las fotocopias necesarias mi documento y camine hacia el local. Sorpresa la mía, en los pies del edificio se encontraban varios sujetos que vestían forma más informal, además de distintos cortes que eran un tanto exagerados, sin mencionar los piercing que llevaban alrededor de la oreja, esos eran algunos… Pues, otros eran más normales.  Yo, cómo hombre weon, en vez de analizar a mis rivales me fije en las muchachas que ambientaban entre sonrisas la esquina de la avenida.

Las puertas de cristal se separaron. Los postulantes y yo nos introducimos en el establecimiento, subimos las escaleras que vería por última vez. Una chica de minifalda negra y una blusa del mismo color con escote semitransparente nos señalaba que parte del piso ir. Yo venía por la entrega de documentos, dije confiado mientras me señalaba el asiento que debería tomar.

Nos hicieron esperar como diez minutos hasta que la chica de “bonita” vestimenta trajo los test que habíamos respondido los que vinieron con anterioridad. Los llamó a cada uno por su nombre… Excepto a mí, quien se fijaba por los curiosos dibujos que se encontraban detrás de la prueba, cuales yo no había hecho y los otros sí. Me sentí patético, pues una chica que me acompañaba en la misma mesa me había escuchado mofarme de los dibujos por detrás… Su nombre era Claudia, vestía de negro también de cabello largo oscuro pero recogido por el momento, ropa abrigada y unos ojos un tanto finos.

Antes que pudiera socializar más la señorita de ropa ajustada nos señaló ir al tercer piso para realizar la prueba de orina para comprobar si estábamos “libre del pecado”… Está es la parte donde ustedes si desean pueden saltarse unos cuantos párrafos hasta el que lleva la primera palabra en mayúscula…
Para los que se quedaron leyendo atentamente… Lean el siguiente párrafo…

Ya en el tercer piso nos repartimos por en angosto lugar, yo me encontraba cerca de la ventana como siempre observando los autos y a la gente pasar. Entre vistazo y vistazo me dí cuenta que una chica me miraba de forma curiosa… ¿Acaso otra vez me veía raro? Esto ya era molesto. Otros muchachos conversaban de música que yo desconocía, unas chicas conversando de sus vidas privadas y yo con el oído parado escuchando todo lo que decían.

Entonces, la muchacha de ropas llamativas nos trajo unos recipientes de tapa roja y base transparente. Nos dio la indicación de orinar en esa pequeña fuente, sólo llenando los veinte centímetros de los ochenta que tenía. Espere que los primeros dos muchachos hicieran la función, entonces cuando fue mi turno de ocupar el retrete… Tuve el problema más grande de mi vida… No podía orinar… Aunque era mejor a que mi sexo no se me ponga erecto… en ese momento necesitaba realizar la primera acción. Pasaron tres minutos y no podía ni soltar una gota amarilla.

Salí del baño y los muchachos del grupo me miraron… Pasaron breves segundos hasta que se percataron de mi problema. Rieron. Era de esperarse, en el momento que necesitas que tu sistema funcione con naturalidad no puedes lo completar. Los dos siguientes muchachos pudieron realizar la petición con éxito mientras yo seguía jugueteando en los caños para ver si humedeciendo mi boca podría provocar la acción.

Cuando volví a salir ya casi nadie estaba ahí, sólo dos chicas que esperaban su turno en el baño respectivo. Creo que estaba tan nervioso por la situación en la que me encontraba que ni reconocí a Claudia que estaba frente a mí. Luego, ellas bajaron a la vez que la dama de… Exacto, ropas ajustadas subía, revisaba los recipientes que se le había hecho entrega, los cuales había dejado cerca a la ventana… En esos breves momentos las ideas venían a mi cabeza… ¿Cómo podía salir de esta situación?... ¿Robaría uno de los recipientes y diría que era mío? Era una de las primeras opciones. Ya llevaba más de media hora en el tercer piso mientras la de ropas formales (Supongo que esta vez los engañe) empezaba con el “Rapid Test” de la orina.

-Eh… ¿Tiene laxante?- Pregunté de forma inusual.
La joven sonrió coquetamente mientras negaba con la cabeza.  

El tiempo se acababa, las opciones eran cada vez más estupidas, el pánico empezaba a emerger de mis entrañas. Regrese al cubículo del baño. Una idea tonta, pero valida se me vino a la mente. Cogí el recipiente que llevaba tiempo en mi bolsillo, lo destape a la par que sacaba una bolsa para cubrir mi mano. Observe la orina que estaba en el recipiente blanco. La desesperación había llegado a su limite que ni lo pensé dos veces e introduje el envase con la mano donde llevaba la bolsa y retiré la orina que se encontraba ahí con un sentimiento de asco inolvidable. Cerré con precaución la tapa y salí del baño con una orina que no era mía. Se lo entregue a la bien proporcionada dama y baje...

Cuando bajaba las escaleras me sentí apenado por lo que hice, era la estupidez más grande que hice en mi vida y tal vez me podría costar el empleo… Tenía nervios. Volví a mi sitio. Sentía como los chicos de esa habitación me miraban como si supieran lo que había hecho. Para bajar los nervios platique con Claudia.

-¡Todos salieron negativas!- Exclamó la encargada.
-Uf…- Dijo alguien el fondo.

ALIVIO... Sentí un gran alivio al saber que mi jugarreta había dado resultado. Antes de que me pudiera calmar el joven que me entrevisto las veces anteriores conversó con la encargada del sector. Era un mal día para mí, no sólo tuve que cometer esa gran vergüenza, sino que también no me iban a aceptar hasta volver hacer el primer test, puesto que fue hace tres semanas atrás y fue eliminado.

Volví a hacer el test… Me sentía aburrido porque la mañana era pesada y ya me había aburrido de estar ahí sin ninguna rápida solución. Terminé con el test y lo entregue. Al menos ya no haría la prueba de orina otra vez. Al poco rato, me dijeron que dibujara un árbol, una casa y una persona. El dibujo del árbol lo hice muy bien, con efectos de hojas cayendo y en el centro un tallado de madera que rezaba “V x S”, la casa era una modera en una esquina de una urbanización como cualquier otra, con una ventana, un balcón y unos grafitis. La persona fue más sencilla, dibuje un autorretrato mío llevando una gabardina que decía “Pizza Hut” a cada lado… Sí, yo todo bien hincha de la organización.

Luego nos trasladaron al sitio donde estuve primero cuando llegue al local, me senté cerca de la ventana y le daba más detalles a mi dibujo… En verdad, me gusto mucho el dibujo. Y… Fue cuando vi a una chica que se encontraba al otro extremo del ambiente, de tez blanca, cabellera lisa y oscura, además de larga, con el cuello un tanto descubierto hasta cerca del hombro. Me sentí un poco hipnotizado, era muy linda esa chica, mis instintos masculinos la deseaba conocer, sin embargo sabría que esto podría tener más perjuicios en adelante. Sin embargo, la atractiva joven siguió mi mirada, cruzamos al mirada dos veces, fue un poco extraño, pues su expresión no decía nada, sólo me miraba fijamente a los ojos en esos breves momentos… Entonces, me dí cuenta porque la miraba, porque me parecía tan atrayente… Era obvio, me recordaba a Sakura, de una u otra forma en vez de ver a la muchacha sentada en esa habitación podía ver al amor de mi vida cruzando simpáticas miradas como la primera vez que nos vimos… (Seguro que ustedes se preguntan, ¿Quién es Sakura?... Es la mujer que amo, algún día le dedicaré un capitulo para redactar como la conocí… Y hacer un amplio comentario de ella&hellipGuiño. No podía dejar de verla, porque me traía unos bellos recuerdos… Pero antes de llegar a más remoto me llamaron.

Entregue los documentos y la ficha que me dieron junto con el test. Firme los papeles del contrato de trabajo. Entonces, ya estaba a bordo del nuevo barco llamado “Pizza Hut” con muchos tripulantes a mi costado. La emoción recorría mis venas, quería saltar de la alegría, después de tanto trabajo y esfuerzo, además de un poco de vergüenza, obtuve lo que tanto deseaba… El empleo. Ni bien termine de firmar pregunte la paga mensual…. Me quería caer de la silla… dos cientos ochenta dólares serían enviados a mi mensualmente… La cartas tuvieron razón, mi pensamiento positivo tenía razón. Mis manos temblaron cuando la estreche con la muchacha de ropas ajustadas acompañando un beso en la mejilla derecha, baje las escaleras del local con el reglamento interno de la empresa y con una sonrisa satisfactoria en mi rostro… Entonces… Salí.

Grite de emoción cuando las puertas se cerraron detrás de mí, mi corazón latía a más no poder, mis brincos parecían no tener gravedad y la sonrisa satisfactoria continuaba en mi alegre rostro. Corrí gritando de la emoción “¡Tengo un empleo, Tengo un empleo!”. El aliento me faltaba, pero salía desde mis pulmones para poder manifestar mi felicidad a todo el que se me cruzase. Era tan alegre que pude recordar cómo veía el busto de esa mujer mientras firmaba los papeles, era obvio que seguía siendo un maldito pervertido con suerte. La felicidad que sientes es incomparable en esos momentos, es similar cuando anotas tu primer gol ganador del partido, o cuando besas por primera vez a una chica, podría decir que hasta la primera vez que haces el amor, sin embargo ese sentimiento es algo que aún no he probado, sin embargo ya tenía algo similar… Un fuerte latido de mi corazón me felicitaba. Nunca olvidaría ese minuto… Toda una eternidad de felicidad… En un solo minuto.

Ahora debía matricularme en la universidad, para llevar a cabo eso primero tenía que encontrarme con mi madre en una estación del metro. Ya el tiempo se me había hecho tarde, así que corrí bajando de nuevo las escaleras en dirección al metro, los pasillos parecían amplios para mí, y el viaje fue el más placentero que nunca. Una chica me sonrió cuando viajaba en el vagón… Sentí que la gente sentía la felicidad que yo tenía.

Cuando llegue a la estación, mi madre aún no llegaba, yo que me había apresurado en el viaje en vez de comprarme una bebida y refrescarme… Para que la “bruja” aún no llegue. Me convidé un chocolate como premio por mi éxito. Sin embargo, cuando voltee camine hacia la salida más cercana, pero antes de llegar a ella me encontré con un tipo de personas que a veces trataba de evitar, ya las había visto venir, cuando me fije bien sentí que me habían encerrado en una jaula, pensé que me seducirían con juegos torpes para que luego muchachos por atrás me roben o peor me conviertan en uno de ellos, ellas eran… Las pokemonas, muchachas con vestimenta muy estrafalaria que le gustaba escuchar reguetón además que eran medios EMO, era una cultura y tribu urbana popular en ese país. Yo me sentí arrinconado con sus miradas, se podría decir que eran chicas lindas, una de casaca ligera rosa y la otra era verde, ambos con una mirada ambiciosa como puedo recordar.

-¿Puedes darnos cien pesos?- Me preguntaron con una voz dulce.
-No, no tengo… Ya me lo gaste todo aquí.- Señale mi chocolate que traía en la otra mano.
-Vamos… Yo te cacho que eres de plata…- Seguían con su juego coqueto.
-No… Claro que no…- Susurre...

Entonces, me escabullí hacia atrás dándole la espalda y tratando de olvidar aquel raro momento. De pronto… Pensé en lo que algunos de mis conocidos dirían y elaboré una lista…

Comencé con mi “CasiYaNoPata”: Fire.
Seguramente él diría algo como “Lo siento, chicas. Soy más pobre que el chavo del ocho” y ellas reirían.
Luego pensé en el siempre alegre: Shin
El diría algo como “¿Dijiste 100 besos? Con gusto te los doy” entre risas.
Después vino el we y siempre compañero para las penas: Yorshi (Yersi)
El diría algo como “¿Eh?... No, no tengo… Nada… Nada… Pero voy a ver mi billetera… ¿Vash, Tengo algo?.. ¿Vieron? Nada…” Con una voz tímida según él me ha descrito.
Luego pensé en otro we que siempre andaba conmigo para el webeo: Willy.
El seguramente diría “Tengan 100 pesos. A ver si algún día me regresan el favor” con su mirada que siempre atraía chicas… Suertudo, el we.
Entonces, pensé en uno de mi familia… El siempre galán: Giancarlos.
El sin duda alguna diría “Claro, amiga… Pero primero dime tu nombre.” Con su voz todo galante.
Después pensé en qué diría mi Sakurita…
Pero eso no se los diré, jajaja.
Luego, pensé en que diría Ange
Ella diría algo como “¿Y yo de donde voy a sacar 100 pesos? Si con a las justas tengo para mis gastos” con una expresión de inconformista.
Entonces, pensé en que diría Darla
Oh! Ella sí que diría “No, Teacher… No les dé plata a ellas. Mejor gástala en mí y cómprame un panda”.
Por ultimo y no menos importante… Pensé en mi hijo Sorrentito.
Él... él si que diría algo como… “No te preocupes, mi papá es bueno, él te lo dará porque es un Héroe” entre una sonrisa en cada mejilla.

Mientras pensaba en la larga lista de personas… El tiempo avanzó y mi celular sonó otra vez, esta vez se trataba de una llamada de mi má informándome que ya estaba en la superficie esperando en la puerta de la catedral. Su voz se sentía molesta, como de costumbre, según ella ya estaba hace media hora ahí y me había dicho que estaría ahí a tal hora… Cuando sé que… Sí, me pude haber olvidado, por eso me grito creo.

Una vez en la superficie le dí la gran noticia. Ella se entusiasmó como yo lo esperaba, me preguntó como me fue y le conté todo lo sucedido mientras íbamos en el bus en dirección a la universidad. Ella rió también con la situación vergonzosa que me sucedió en el tercer piso de ese lugar, pero también me grito porque tal vez pudo haber salido positivo… Son cosas de madre preocupada. En mitad del camino sacaba la cuenta con mi celular para saber cuando ganaría entre los próximos meses y los planes que estaba pensando hacer una vez que tuviera el dinero entre mis manos. Le prometí a la vieja que yo invitaría una cena para los dos cuando me den el primer cheque, promesa que cumpliría con mucho gusto.

Cuando llegamos a la universidad, fue todo tranquilo… La cosa para esperar que nos atendieran en el ultimo día de la matricula, quién cómo yo qué espera hasta las ultimas para recién matricularme en algo tan importante como la universidad, donde tenía un buen rendimiento académico, pero no quiero que mis lectores me envidien por lo bien que me va en la universidad, así que seguiré con el gran problema que tuve a las 17 horas… Esa hora… Fue la peor de todas.

Después de haberme matriculado y pagado la cuota, subí escaleras arriba al departamento de carreras, fue ahí cuando me llegue la gran decepción de mi gran día. Cuando solicite mi horario de estudios, el papel mostraba horas que no concordaban con las de mi trabajo, cuatro días tenía clase a la hora que empezaba mi trabajo. Sentía como mi felicidad se iba por los suelos al igual que el papel cuando lo solté, fue una fuerte impresión… Me cogí el pecho porque me sentí dañado de cierta forma. Mi madre, como siempre buscaba opciones de cómo salir de esa, sin embargo eran casi imposibles realizar peor cuando mi jefe de carrera andaba de un lado a otro como cuan mono de rama en rama. Me sentí… Mal.

En el regreso a casa… Se me vino a la mente dos ideas, debía enviarle una carta a mi director de carrera para que hiciera hasta lo más posible para que me colocaran en los primeros horarios de la mañana por razones de trabajo; la otra sería que hablará con mi futuro jefe sobre la delicada situación esperaría que él tuviera el poder de colocarme unas cuantas horas más tarde algunos días para poder trabajar. Eso es algo que tendría que ver mañana cuando me presente en el trabajo.

En cuanto llegué a casa no quería saber de nada, me sentía triste porque ya había conseguido el empleo pero si no podía estudiar y trabajar a la vez no estaría feliz conmigo mismo… Mis ganas de trabajar se desvanecían, mis ojos se cerraban por el cansancio de estar deambulando por todo santiago para al final soñar despierto de nuevo… ¡SIN EMBARGO! No desistiría hasta hacer el último movimiento posible, no me dejaría vencer tan fácil después de “beber del manjar de la victoria”, nada me detendría por obtener lo que yo deseo… Esa sería la meta de mañana… Hacer como de lugar valer mi empleo. Porque sino podía con esa pequeña meta que era el inicio de todas… No podría con las que me había propuesto para más adelante, donde mi amada participaría a m lado…. Estaba muy emocionado.

Debía relajarme un poco, así que encendí mi poderosa computadora. Encontré a mis patas en el MSN, ellos hicieron que me olvidará de ese mal rato que pase en la tarde. Conversamos sobre distintas cosas… Rol, Foros, Anime… Hicimos bromas con unos amigos de un grupo de rol, chistes sobre sexo y burlas por torpezas cometidas… Todo era un buen rato. Por otro lado, mi hijo me sonreía dándome los ánimos que necesitaría para mañana enfrentar mi nueva meta. Y ahora… Termino de escribir el primer capitulo del diario. La verdad es que hasta ahora dudo dejar mi vida al descubierto por entretener a la gente, sin embargo creo que lo hago para que todos sepan más de mí. Agradecería que leyeran este primer capitulo… Y aguarden el próximo, no se olviden de dar un comentario crítico positivo si desean…

Vashito.Sama
Weon Cotidiano

 

-Fin de... LA PRIMERA WEADA COTIDIANA-


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Publicado por VashStampida @ 4:39 | 0 Comentarios | Enviar

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